Comentario de el Mito al Logos
La filosofía nació en la Antigua Grecia cuando los primeros filósofos distinguieron entre el Mythos y el Logos. Se llama Mythos al conocimiento basado en narraciones (de dioses, de héroes, de monstruos, de hadas) que explicaban de forma arbitraria, sin dar razones, las cuestiones que más inquietaban a la comunidad, tales como el origen del mundo, el problema del mal, la muerte, etc., narraciones que se transmitían de generación en generación, ó bien obra de poetas tales como Homero ó Hesíodo, que calaban en la conciencia colectiva. Sin embargo, los primeros filósofos fueron aquellos hombres que comenzaron a pensar por sí mismos, esto es, racionalmente, los problemas que la realidad les planteaba, dando lugar al Logos; es decir, al conocimiento basado en razonamientos lógicos.
De hecho se podría decir que el sentido que tiene estudiar la historia de la filosofía es aprender a hacer dicha distinción. Aún más, se podría decir que sólo se puede comprender la historia de la filosofía si comprendemos dicha distinción y que, recíprocamente, sólo podemos comprender la diferencia entre el conocimiento racional e irracional si comprendemos la historia de la filosofía en occidente.
Existen varias diferencias entre el conocimiento racional y el irracional, que permiten distinguirlos y hacer ver que no pueden ponerse al mismo nivel. Al menos hay tres diferencias importantes, siendo una de ellas la más determinante.
La primera, es que el conocimiento racional es universal, esto es, que es susceptible de ser comprendido por todo el mundo, ó que todo el mundo puede llegar a él si dispone de los medios adecuados. Por su parte, el conocimiento irracional es particular, es decir, cada cultura tiene sus propios mitos que la dan identidad, pero que resultan incomprensibles para otras culturas como explicación de la realidad.
La segunda es que el conocimiento racional es producto del diálogo entre iguales, es un producto social, fruto de experiencias compartidas; mientras que el irracional es producto de una tradición heredada basada en argumentos de autoridad que no pueden discutirse. Por ello, la filosofía y la democracia nacieron necesariamente en la misma civilización.
La tercera diferencia es la más decisiva: la razón es capaz de transformar la realidad sobre la que piensa, y a su vez es transformada por ella, en una relación que podríamos llamar "dialéctica". Por ello, los mitos siempre permanecen iguales a sí mismos, mientras que las ciencias se van transformando, afinando, resolviendo problemas e insuficiencias. Mientras que todo discurso irracional es circular, no cambia ni transforma la realidad, a lo sumo la interpreta de forma más ó menos arbitraria.
La capacidad transformadora de la razón es algo fácil de ver en las ciencias naturales, dado que toda ciencia natural se ha desarrollado transformando la realidad mediante ensayos y experiencias, y mediante el desarrollo de técnicas que permiten al hombre dominar progresivamente la naturaleza, esto es, transformarla de acuerdo con sus intereses.
También eso ocurre con la reflexión racional en cuestiones políticas y éticas, en lo que se podría aventurar llamar ciencia ética y política, en la que los comportamientos y las instituciones heredadas pueden también transformarse.
Si bien es importante tener en cuenta, que la distinción entre lo racional y lo irracional no puede darse en abstracto, ni de una vez para siempre, sino que se define en función de problemas concretos. Por ello, hay que tener en cuenta que en la historia de la filosofía ha habido razonamientos falaces basados en especulaciones sin base objetiva. A ese tipo de especulaciones, las solemos calificar de "metafísicas". Así, la metafísica, que fue considerada como la parte más propia y valiosa de la filosofía, hoy sólo se estudia como una forma de filosofía ya superada.
Por ello, puede decirse que la filosofía, "sirve" para transformar la realidad, y que toda elucubración irracional sólo sirve para interpretarla arbitrariamente.
Muchas veces se plantea la cuestión de si la filosofía habría muerto en provecho de las ciencias, ó de si no deberíamos hablar ya más de filosofía, sino de ciencia, dado que no hay diferencia apreciable entre ambas formas de conocimiento (a este tipo de posturas se las suele llamar "positivistas"). A mi juicio, hay una diferencia entre ambas que justifica la distinción entre ciencia y filosofía: la ciencia es el conjunto de conocimientos racionales, mientras que la labor de la filosofía es precisamente el de distinguir lo racional de lo irracional, el conocimiento objetivo del arbitrario; es decir, que la filosofía se seguiría ocupando de aquello por lo que nació: la distinción entre el Mythos y el Logos, despejando el camino a las ciencias.
Por ello, quizás sería más acertado afirmar que la historia de la filosofía es la historia del interminable paso del Mythos al Logos.
"Die Philosophen haben die Welt nur verschieden interpretiert; es kommt aber darauf an, sie zu verändern"
(Los filósofos hasta ahora se han limitado a interpretar el mundo de distintas formas; de lo que se trata es de transformarlo)

elprofedefilo dijo
Me ha gustado mucho tu reflexión. Lo importante es que tengas una idea clara del asunto y lo expreses a tu manera. Adelante y sigue así.
26 Septiembre 2010 | 01:29 PM